DAYS AWAKEN:

    DAYS IN TENGOKU:


      · # ، 勇 . . . FACE CLAIM:: Park Min-Hyuk - ROCKY (idol; ASTRO)

      · # ، 勇 . . . NOMBRE COMPLETO:: Nagata Shun
      · # ، 勇 . . . ALIAS:: ROCKY
      · # ، 勇 . . . FECHA DE NACIMIENTO:: 25/02/1999
      · # ، 勇 . . . EDAD:: 22 años
      · # ، 勇 . . . LUGAR DE NACIMIENTO:: Osaka, Japón
      · # ، 勇 . . . ASCENDENCIA:: Coreana y japonesa
      · # ، 勇 . . . OCUPACIÓN:: Agricultor, Cuerpo Agrícola y Textil (con posibles aspiraciones dentro del Cuerpo de Exploración como cartógrafo y guía de expediciones o del Cuerpo Técnico como informático)

      —Está herido.
      —Eso ya lo veo, imbécil. Yo mismo le tuve que sacar de debajo de los escombros.
      —No. Me refiero... me refiero a que está muy grave. Ni siquiera sé cómo ha llegado a sobrevivir.
      —Ya... —El inspector se introdujo ambas manos en los bolsillos de su uniforme y soltó un largo suspiro, observando al joven intubado y lleno de heridas frente a ellos—. Yo tampoco. Fue el único superviviente de todo el edificio. Este chaval ha nacido con una estrella en el culo.
      —Bueno..., más o menos.
      —Más o menos, sí. Hablando de lo cual, ¿qué es lo que pondrá al final en el expediente?
      —Que todo comenzó con una mecha, en el área de la lavandería de su portal. Un fuego que se extendió por todo el edificio más tarde.
      —Bien. Creo que es lo más creíble. Que tu equipo se encargue de borrar lo que queda de rastro.
      —Ya les he movilizado. Mañana comenzarán a eliminar pruebas.
      —Perfecto.


      Existe una moraleja que dice algo así como "en toda vida se da un punto de inflexión, un momento que marca un antes y un después en la trayectoria vital de cada individuo" . Y, si éste tiene suerte, quizá hasta pueda contar con más de uno de esos momentos.
      Bien, pues Shun cuenta con más de uno, pero muy poca suerte; por no decir ninguna.

      El primero de esos puntos de inflexión, el que cambió de forma drástica y definitiva su vida, ocurrió un lunes, 3 de diciembre de 2018.

      Comenzó con varios agujeros rotos en las pocas ventanas del decimoquinto piso de Osaka en el que vivía por aquel entonces; varios disparos que atravesaron el cráneo de Spike (el perro que hacía medio año había recogido de las calles) y la pierna izquierda de Kazue, su hermana mayor. Después, el sonido de una mecha al encenderse y varias explosiones; el olor a fuego. Y por último, antes de que el suelo del piso superior cayera sobre él, los gritos, los llantos y una oscuridad a la que no mucho más tarde le siguió un tenebroso silencio.

      El segundo, la primera vez que este joven japonés abrió los ojos y vio cómo su vida había cambiado por completo. Tenía ya 20 años y, previo a aquel derrumbe de su casa, también un futuro bastante prometedor.

      Sin embargo, en un muy corto período de tiempo (el cual no fue capaz de descifrar hasta bastante tiempo después) fue viendo cómo, poco a poco, la vida a la que estaba acostumbrado fue cambiando; a peor. Desde entonces, siempre a peor.

      Sin amigos, sin universidad, sin fútbol, sin chelo. Y pronto se daría cuenta de que también sin familia, sin víberes ni tampoco hogar.

      Primero, pensar en hacerlo; después, llevarlo a cabo.

      Tardó tres horas en mover el primer dedo, el índice derecho; trece en entreabrir el ojo izquierdo. Le dolía el cuerpo como si le hubieran dado una paliza, y se sentía tan agotado que tenía miedo de cerrar los ojos de nuevo y no ser capaz de volver a abrirlos por el cansancio.

      Siete meses. Había pasado siete meses exactos en coma, en una especie de base improvisada del que parecía un campamento militar, rodeado de máquinas, tubos y una única constante sonora: los pitidos. Despertó otro lunes y otro día 3; según los cálculos que llegó a escuchar de refilón por parte de los médicos, del mes de junio de 2019.

      Fue cuando recuperó la consciencia cuando las imágenes mentales le empezaron a traer al recuerdo cómo había acabado allí. Pero la historia de los médicos fue la que confirmó sus sospechas: había perdido a toda su familia, según ellos, por un incendio que comenzó en el cuarto de las lavadoras del portal de su edificio. Según ellos.

      Pero él lo recordaba todo, vívidamente. Como si hubiera pasado hacía apenas unas horas.

      No iba a hablar. No se lo contaría a nadie. Todo empezó con un fuego, y acabaría con otro. Se lo guardaría, se vengaría. Pero lo mantendría en secreto, bajo silencio; oculto. A la espera del momento oportuno.

      Apenas lo que podría considerarse un mes de calendario humano habitual (27 días contados por él, para ser más exactos), ya no vivía en Osaka; ni siquiera en aquella base militar en la que despertó rodeado de médicos un día y en la que, al siguiente, no quedaba un sólo ser vivo con en que compartir habitación.

      Tras su partida, pasó por varios pequeños grupos de personas, gente que había pasado por algún refugio y escapado de él, pero también familias que nunca habían tenido la oportunidad de estar en uno y vagaban por Japón con la supervivencia como único objetivo vital.

      Sin embargo, el tiempo había hecho mella en él, y había descubierto que como mejor estaba, era por libre; con sus propias normas, sus propias perspectivas. Su propia e indivudual forma de sobrevivir y buscarse la vida.
      Hasta que la falta de provisiones y bebida, y la poca cordura que ya quedaban en él le llevaron a juntarse con un grupo de saqueadores.

      Ninguno de los chicos que lo integraba había dado su nombre real por pura precaución (¿Quién sabía qué más podía pasar en el futuro?), y él, tampoco. Así que, dada la ironía de haber pasado por tanto en tan poco tiempo, se dejó conocer por el seudónimo de ROCKY.

      Y, de hecho, fue su relación con los saqueos, lo que le llevó al siguiente y último giro de los acontecimientos en su vida: su ingreso en Tengoku.

      Un objetivo claro, un par de sustos, un robo que acabó saliendo mal... La "broma" le acabó saliendo cara. De un grupo de dos chicos y tres chicas que eran, sólo él salió vivo de aquello. Y vivo... dependiendo a lo que se le pudiera llamar "vivo". Le atraparon y, pese a su resistencia a volver a otro refugio, acabaron llevándole a Tengoku para enjuiciarle (y muy probablemente ejecutarle).

      No obstante, por una vez, la suerte sí que pareció salir a favor del japonés, y se libró de la pena de muerte sólo por ser considerado alguien de valor para la gente de aquel lugar.
      Su labor, sin embargo y desde aquel entonces, no volvió a basarse en aquello; como modo de castigo (por su personalidad activa y su actitud tan temeraria), se limitaría a realizar labores de agricultura.
      Aún a día de hoy continúa bajo vigilancia, por si le da por cometer alguna infracción dentro del recinto (o fuera de él), pero anda pendiente su ingreso en el Cuerpo de Exploración o en el Cuerpo Técnico, dados sus altos conocimientos informáticos y de la zona exterior.

      ¿Que cómo su vida había cambiado tanto en apenas 2 años? Todas ellas tienen un punto de inflexión que las hace pegar un giro de 360º, ¿no?

      Solitario, observador y bastante intimidante.

      La gente que le conoce le define como una compañía poco apetecible, un chico desagradable y borde con el que es mejor tener el mínimo contacto posible.

      En realidad, bajo la fachada de narcisismo, egolatría y un humor dañino, hiriente e irritante, es buena persona. Casi incluso alguien con quien merece la pena pasar el rato. El problema es que no es algo que permita que salga a la luz con mucha frecuencia. Procura tener el mínimo contacto posible con la gente y, cuando lo tiene, no es precisamente para ser muy simpático.

      ❚❙⃟ //﹕ Antes de marcharse de Osaka incendió la base militar en la que había estado internado durante el coma. No le costó mucho descubrir a los culpables que provocaron la muerte de su familia y todos los que habitaban en aquel momento los apartamentos en los que vivía; aunque, a día de hoy, aún no ha conseguido dar con ellos, y ve poco probable hacerlo si continúa atado de pies y manos en Tengoku.

      ❚❙⃟ //﹕ Su estancia y las razones de la misma dentro de Tengoku son un misterio para el resto de habitantes del refugio que no pertenecen a los Altos Cargos. Nadie que no forme parte del Consejo sabe que le atraparon intentando hacer una de las suyas, y mucho menos que esté allí gracias a un mutuo acuerdo entre ese cuerpo y él mismo. Su vida fue perdonada no sólo por ser considerado alguien de valor, sino también para que no se fuera de la lengua y corriera la voz de que Tengoku quizá no era tan bonito como lo pintaban. Si Shun rompe en cualquier momento dicho Acuerdo de Confidencialidad, será castigado con el exilio; cosa que no está muy seguro de si le sale rentable...

      ❚❙⃟ //﹕ Era el hijo pequeño de un matrimonio mestizo; él, un médico de una de las mejores familias de cirujanos de Osaka; ella, una psicóloga que había salido de Corea del Sur durante su época universitaria con una beca de Erasmus y se había enamorado nada más pisar la Tierra del Sol Naciente.

      ❚❙⃟ //﹕ Perdió a toda su familia durante el derrumbe de sus apartamentos, ordenado en aquel entonces por la Yakuza. El vínculo que tenía con su hermana mayor había sido hasta entonces tan fuerte que tuvo una depresión severa que aún continúa arrastrando.

      ❚❙⃟ //﹕ La razón de los bombardeos a los edificios fue, fundamentalmente, un ajuste de cuentas entre la Yakuza y uno de sus vecinos. Descubrió aquellos datos poco antes de incendiar la base militar, cuando le sacó a golpe de culata de revólver la información al propio hombre que le sacó de entre los escombros. No sabrá exactamente en el día en el que vive, pero los nombres de quienes provocaron aquel desastre y le dejaron sin familia antes de su despertar los lleva grabados a fuego en su memoria.

      ❚❙⃟ //﹕ Durante el tiempo que estuvo vagando tras salir de Osaka casi muere de inanición y deshidratación en varias ocasiones. Fue, de hecho, en uno de aquellos roces con la muerte cuando un pequeño grupo de jóvenes trataron de ayudarle y acogerle entre sus filas. Pero no tardó más de media semana en desprenderse de todo aquello; no quería rendirle cuentas a nadie más que a sí mismo.

      ❚❙⃟ //﹕Posee altos conocimientos en tecnología; cuando estudiaba en la universidad, estaba a punto de acabar la carrera de Ingeniería Informática. De hecho, en el saqueo que pretendió hacer en Tengoku, su labor era la de hackear todos sus sistemas informáticos, la luz y la electricidad, y aprovechar el despiste y el caos que se formaría en el refugio para hacerse con el mayor número de objetos de valor posible.

      ❚❙⃟ //﹕ Tiene una pequeña cadena de cuero colgando al cuello y una pulsera atada a la muñeca derecha del mismo material; nunca se quita ninguna de las dos de encima. El primero está fotmado por varios pequeños nudos y de la segunda cuelgan una concha de nacar y un pequeño girasol de oro. El primero pertenece a su padre y la otra a su madre y a su hermana. Es lo único que conserva de su familia.

      ❚❙⃟ //﹕ No lo manifiesta en voz alta, pero le habría gustado poder morir junto a su familia, y no seguir vivo por inercia.

      ❚❙⃟ //﹕Miembro(s) de la Yakuza que ordenara(n) el derrumbe e incendio de su casa (previo a su despertar): No le(s) conoce y nunca se ha cruzado o mediado palabra con él/ella/ellxs y viceversa. No obstante, Shun juega con la ventaja de saber cómo es/son físicamente, al igual que también su(s) nombre(s).

      ❚❙⃟ //﹕Médicx(s) y/o enfermerx(s) que le tuvieran ingresado en la base militar antes de su despertar: Eran trabajadorxs de profesión y/o estudiantes en prácticas, que le estuvieron manteniendo intubado durante su coma tras el derrumbe e incendio de su casa y el asesinato a su familia. Tras el despertar de Himari, algunxs de ellos se preocuparon por Shun lo suficiente como para cuidarle durante el tiempo que les fuera posible, esperando a que despertara.

      ❚❙⃟ //﹕Miembro(s) del Consejo que conozca(n) las verdaderas razones por las que se encuentra en Tengoku: Existe cierto pique entre ellos, y dejan caer pequeños comentarios algo ambiguos sobre la estancia de Shun dentro de Tengoku. No se llevan mal, pero ni el consejo se fía al cien por cien de Shun ni éste del Consejo.

      ❚❙⃟ //﹕Miembro(s) del Cuerpo de Exploración: Shun tiene la terrible manía de acercarse al Sol que más calienta. Así, por intentar aprovecharse de la situación e intentar salir del refugio lo antes que pueda (no para escaparse, sino para explorar la zona) intenta comerle la oreja a todo el que puede dentro de ese grupo.

      ❚❙⃟ //﹕Miembro(s) del Cuerpo Técnico: Los altos conocimientos y buena desenvoltura de Shun con la informática y la tecnología en general hacen que de vez en cuando se venga algo arriba. Sin embargo, es un punto a su favor, y con ello ha conseguido hacer migas con unos pocos dentro del Cuerpo Técnico. Ahora bien, también hay cierto interés de por medio: es otro de los grupos a los que le gustaría acceder.

      ❚❙⃟ //﹕CUALQUIER OTRA TRAMA QUE SE PLANTEE Y SE PUEDA LLEVAR A CABO